sábado, 2 de mayo de 2015

Evaluación y sus efectos: ¿abusamos o nos transformamos? por @minervabueno

Con relación a la práctica evaluativa existe la tendencia de ser utilizada como un mecanismo asociado al rendimiento académico, que busca medir el logro de los objetivos instruccionales.  Bajo este contexto, la evaluación se constituye en un elemento orientado a indicar la aprobación o suspensión, estableciéndose como una forma de sancionar de error, observándose un sistema de recompensa-castigo. Estos empiezan a ser los indicios, a los que algunos autores hacen referencia, con respecto al abuso de la evaluación.




Este enfoque evaluativo inscrito en el paradigma positivista, ha prevalecido en la cultura académica por décadas, y se refleja directamente en la relación asimétrica docente-estudiante. Se subestima la capacidad de los estudiantes para afrontar su proceso de aprendizaje y evaluación, y bajo esta situación el docente se aprovecha para imponerse dentro del aula, sometiendo a su voluntad a los educandos, gestándose un falso control en el salón de clase.

En tal sentido, por un lado, el dominado ignora su condición o se resigna a no revelarse para evitar represalias. Por el otro, el dominador no puede reconocer su condición porque, de manera inconsciente, sigue el patrón con el cual fue formado. Todo ello siguiendo el cuadro de colonización, que desde que somos nación, ha imperado.
Es el docente quien elige los contenidos a evaluar, selecciona las actividades y recursos didácticos. Igualmente, decide si los conocimientos señalados son los que corresponden y si las actividades encomendadas fueron elaboradas correctamente. Nuevamente se evidencia el abuso de la evaluación al ser usada para seleccionar, excluir, promover o graduar.

Con las TICL el estudiante tiene libre acceso a los contenidos en distintos formatos, en cualquier momento y lugar, lo cual pone a su disposición un mar de saberes cuando quiera y como quiera, y esa facilidad lo estimula apropiarse de su propio proceso de aprendizaje, y en consecuencia él puede discernir hasta qué punto va a profundizar sus conocimientos. Esto libera y da autonomía a los estudiantes, dando paso a la autodidáctica y al aprendizaje no formal e informal. Todo ello permite, en cierta medida, rescatar a los aprendices de los abusos de la evaluación.




En virtud de superar los abusos de la evaluación, se requiere un cambio de paradigma, pasar del paradigma positivista al postpositivista, en función de ejecutar la evaluación transformadora. Entre los elementos a considerar en la evaluación transformadora, tenemos:

1. Su objeto primordial es que se constituya la evaluación como un ente dinamizador de los aprendizajes de los estudiantes. Ambos deben interactuar como procesos integrados y complementarios.

2. Se enfoca como un medio para revisar y perfeccionar la acción educativa, no como la medida de un producto (calificación) que es usado para promover o aplazar.

3. Involucra a los estudiantes en la planificación y ejecución de la evaluación, considerando sus opiniones, intereses, potencialidades y expectativas, compartiendo la organización de los aprendizajes en coparticipación con el docente.

4. Proporciona distintos mecanismos evaluativos encauzados a que el estudiante construya conocimiento, tome consciencia de cómo asimila y administra lo que aprende.

5. Se usa para promover la reflexión, la toma de decisiones y el dialogo, en vez de convalidar la memorística y procesos mecanicistas.

6. Implica que la relación entre docente y estudiantes carezca de jerarquías, donde todos son socios de aprendizaje. En este caso el docente es un acompañante que busca activar las inteligencias múltiples del discente y los estudiantes son reconocidos como seres participativos, diversos, con distintas potencialidades que se complementan a través de estrategias vinculantes, que son capaces de conducir libre y responsablemente su aprendizaje.

7. Considera que los resultados están influidos y afectados por múltiples aspectos: actuación del estudiante, metodología de evaluación, actitud del profesor, planes y programas académicos, recursos didácticos disponibles, ambiente en general.





Referencias Bibliográficas:

Bueno, M (2010). Evaluación Educativa. Disponible en: http://minervabueno.blogspot.com/2014/01/evaluacion.html. Consulta: 03 de mayo de 2015
Esté, A (1999). El aula punitiva. Descripción y características en las actividades en el aula de clase. Ediciones UCAB. Caracas.
Salazar, I (2010) El desafio de la evaluación de los aprendizajes desde su complejidad. Fundación Editorial el perro y la rana. Caracas.